San Peterburgo y Málaga, tan lejos pero tan cerca gracias al arte

Por 15/11/2016Living
colección del museo ruso

La verdad es que debería empezar por dar las gracias por esta invitación tan apetecible para hablar de ocio, de planes, de sorpresas, de sitios, de rincones, contaros secretos con los que disfrutar a veces todos en familia y otras sólo para los adultos. Poder hacer todo eso aquí, es un lujo y yo estoy encantada ¡mil gracias!

Así que arranco fuerte y os llevo a un museo en el que dudo mucho que consigáis aburriros ni aunque lo intentéis.

La Colección del Museo Ruso, en Málaga, está instalada en uno de los edificios del antiguo complejo de Tabacalera. Un entorno impresionante si pensamos que se cimentaba en el dinero que producía la compra y venta de tabaco ¿os imagináis?

Lo que os decía, en uno de esos pabellones tenéis una “pequeña” muestra de la impresionante pinacoteca que es el museo de arte de San Petersburgo. De pequeña os podéis imaginar que tiene poco, además teniendo en cuenta que la de Málaga es la primera sede en Europa occidental de este museo.

colección del museo ruso

Siempre es un buen momento para recorrer las salas del museo, para abstraerse delante de las obras de su colección permanente, para comprar algún recuerdo en su tienda, para sorprenderse en sus salas de proyecciones, para que los niños hagan alguno de sus talleres o para tomar un capuccino en su cafetería.

Hoy os hablo sólo un poco, por encima de las exposiciones temporales de las que podéis disfrutar si estáis por Málaga antes de Enero del año que viene, para ver una de ellas y antes de febrero para ver las otras tres. Y por cierto, los domingos por las tardes el acceso es gratuito a partir de las 16.00h y no, no hay masificación ni nada por el estilo.

Las Cuatro Estaciones

Claro podríamos dejarnos llevar por el tópico y pensar que en la antigua Rusia el invierno debía ser la única estación, pero nada más lejos de la realidad.

La colección recorre el paisaje del país según lo van pintando sus artistas, durante la segunda mitad del siglo XIX.

Obviamente no sólo expresan lo que ven sino su propia actitud ante la vida y las circunstancias sociales del momento, pero sin abandonar el género paisajístico.

El invierno ruso nos hace casi sentir su frío, la primavera es más que en ningún otro sitio una ráfaga de esperanza, el verano es luz y calor en los lienzos y el otoño presagia un nuevo invierno y una nueva realidad, como un nuevo inicio.

colección del museo ruso

Marc Chagall (y sus contemporáneos rusos)

Marc Chagall nació en Vítebsk (actualmente la población pertenece a Bielorrusia), de allí se fue a vivir a la capital cuando esta era San Petersburgo donde aprendió pintura con los artistas más reconocidos del momento. Pasó por el París de principios del siglo XX y se alojó en la famosa “colmena de las artes”.

Lamentablemente no se ha podido recuperar toda la obra de Marc Chagall pero la que podéis ver en Málaga quizás sea de su obra smás representativa, parte del museo ruso y parte de colecciones privadas. Y no sólo cuadros de Chagall sino también de pintores contemporáneos suyos, para poder contextualizar mejor su magnífica forma de pintar y la realidad de su época.

colección del museo ruso

 

Cervantes en las colecciones del museo ruso

Reconozco que esta fue toda una sorpresa.

Encontrarse con la forma en la que los artistas plásticos rusos entendían a este personaje tan nuestro, tan mesetario, tiene un punto de desconcierto.

Las miradas, los gestos, las arrugas de Alonso Quijano se encuentran en los cuadros de esta exposición, curiosamente cuando aún estamos de aniversario de Cervantes. Es un homenaje distinto pero homenaje al fin y al cabo.

Resistencia, tradición y apertura. Arte ruso de las últimas 4 décadas.

Quizás sea la exposición aparentemente más “divertida” por colorida e irreverente pero tiene un punto sutilmente escondido que demuestra las tensiones y las dinámicas que se movían en la antigua URSS durante casi la mitad del siglo XX.

Las cuarenta y una obras forman parte de una colección privada alemana y están creadas entre 1977 y 2016, son recientes y encierran mucho inconformismo detrás de esa pose casi de burla y esos colores arrolladores.

 

colección del museo ruso

De verdad si podéis escapar un rato, una tarde de domingo por ejemplo, puede ser un plan de lo más interesante para compartir todos juntos en familia, nosotros lo hicimos así incluido el capuccino que mis hijos quisieron probar, el suyo descafeinado ¡por supuesto!

*Fotos 1, 2 y 3 cedidas por el Museo.

 

Pilar Fonseca - Mamas Full timePilar Fonseca:

Quería ser periodista desde que estaba en el colegio, escribir y comunicar es una de las cosas que más me gustan y disfrutar con mi familia de los pequeños placeres, viajar, charlar, conocer sitios, culturas, cocinas y comer chocolate…Aficionada al cine y a la lectura, siempre hay un momento para ver una película o disfrutar de un buen libro. Escribo en distintos sitios pero siempre me puedes encontrar en mi blog www.mamasfulltime.com y ahora también aquí.

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