¿Qué hago con mi miedo a emprender?

Por 04/10/2016Bienestar
¿Qué hago con mi miedo a emprender?

Hace unos años, coincidiendo con la crisis económica (de las narices – me vais a permitir añadir), comenzaron a aparecer por todos sitios mensajes animándonos a emprender, a montar nuestro propio negocio. “Emprende, tus miedos están solo en tu cabeza, lánzate”, ¿os acordáis?. Los que me conocéis un poco ya sabéis que los mensajes de ese tipo me dan un poco de dentera, y es que sí, claro, no tener mucho miedo a la hora de emprender haría todo mucho más fácil pero si tengo miedo, tengo miedo, eso es lo que hay y de ahí es de donde parto.

Vamos a decir las cosas como son, lo normal al emprender es tener miedo. Al menos cierta inquietud. Cuando nos enfrentamos a una situación nueva, desconocida y que se escapa de lo familiar, estamos saliendo de nuestra zona de confort, y el miedo nos ayuda a estar alerta y a prepararnos para afrontar las dificultades que vayan surgiendo. El miedo avisa de que hace falta protección y seguridad, por favor, démosle el valor que tiene.

El problema surge cuando el miedo es mucho más grande que las ganas. Cuando los “¿y si no me sale como quiero?” ”¿y si mi negocio no le gusta a la gente?” “¿y si fracaso?” tienen tanto peso que los sentimos como un lastre que nos impide dar los pasos que necesitamos dar, por muchas ganas que tengamos. Habrá quien te diga que si estás en ese punto no deberías emprender. Yo no. ¿Quién soy yo para decirte eso? El momento lo eliges tú, que para algo eres el dueño de tu vida, pero si ese es tu caso, si tu miedo   ocupa mucho espacio, no estaría mal que buscaras una forma de que no se apodere de ti y acabe llevándote a un “¿ves?, no deberías haberlo intentado, estaba claro que te iba a salir mal”.

Lo primero que quiero decirte es que tu miedo está ahí por algo y que ignorarlo no va a ser la solución, porque si lo ignoras va a buscar mil y una formas de llamar tu atención: críticas constantes hacia ti mismo y tu trabajo, boicots por todos sitios (en forma de: llegar tarde a reuniones con clientes, dormirte, bloquearte a la hora de desarrollar una idea…) Vamos, que el miedo no te va a dejar en paz, porque te necesita. Necesita que tú le protejas.

¿Qué puedes hacer entonces? La alternativa es hacerlo consciente, generar una distancia para poder observarlo, entenderlo y escucharlo. Así puedes buscar una manera de protegerlo.

 

Porque tienes miedo pero tú no eres tu miedo, no te olvides de eso, eres mucho más. Tú eres la persona que puede ver ese miedo, dialogar con él, ofrecerle seguridad y por supuesto, la persona que puede emprender y conseguir lo que se proponga. ¡Faltaría más!

 

Generalmente, para poder escuchar al miedo sin intermediarios, hay que profundizar e ir más allá de la voz crítica que te dice en bucle lo desastre que eres, la que te repite que eres un iluso por creer que lo vas a conseguir o que ya te podías haber quedado como estabas, que estabas más tranquilito. Si alguien por la calle te hablara así ¿qué le dirías? Supongo que como mínimo (y esto si te pilla en un día con una buena dosis de autocontrol) que no te está aportando nada con esos comentarios y que cuando tenga algo constructivo que decir vuelva. Pues lo mismo con tu vocecita interior.

Haz el favor de decirle que ya la has oído y que sabes que está asustada. Que estás buscando información y marcándote objetivos claros y realistas, y que si lo necesitas pedirás ayuda. Vamos, que estás haciendo todo lo que está en tu mano. Con un poco de suerte poco a poco irá confiando en ti y en que estás haciendo lo posible por protegeros y se relajará. Dile que confías en que puedes hacer las cosas suficientemente bien y que vas a ir aprendiendo, que vas a fallar y que no pasa nada, que eso es parte del proceso. Explícale de forma realista cómo es un proceso normal de aprendizaje, lo que puede pasar cuando emprendas, las estrategias que tienes para conseguir lo que quieres. Y sobre todo dile, que necesitas que te ayude y que confíe en ti.

¿Qué hago con mi miedo a emprender?

Unsplash

 

Si esto no funciona y a ratos ves que el miedo empieza a desbordarte (eres humano, puede pasar) entonces respira, respira profundamente, mándale al cerebro la señal de que el peligro no es tan grande como parece y cuando estés más tranquilo y puedas otra vez poner un poquito de distancia y observar ese miedo, investiga una vez más qué necesita y dáselo.

Esto no es más que un artículo, no estamos en terapia y quizá me estoy aventurando mucho con lo que te voy a decir, pero puede que uno de los motivos por los que tienes tanto miedo sea que algunas figuras importantes para ti fueran demasiado sobreprotectoras, que no te dejaran explorar y te señalaran todos y cada uno de los peligros que había en el ambiente; que hayas crecido en un ambiente de mucha exigencia o en el que era muy importante complacer a todo el mundo. Si es así, este trabajo que te propongo supondrá, no solo comenzar a vivir una vida en la que tu miedo no decida por ti, sino una vida en la que esas personas también dejarán de decidir por ti. Y no es por nada, pero luchar por conseguir vivir la vida que uno quiere (tenga éxito emprendiendo o no), es una de las cosas más valientes que yo he visto hacer a alguien en mi vida.

 

Beatriz Cazurro: Beatriz Cazurro la felicidad no es estar contento

Fascinada por lo alucinantes que somos los seres humanos decidí estudiar psicología. Actualmente trabajo como psicoterapeuta con niños, adolescentes y adultos e imparto formación donde me necesitan. Impulsada por la convicción de que lo mejor que podemos hacer en la vida es ser nosotros mismos, hace poco me lancé a publicar el cuento “Quiero ser siempre princesa”. Soy Trainer de Focusing por el Instituto de Focusing de Nueva York y además mamá de Dani, un niño de dos años que aunque no me deja dormir, me vuelve loca. http://www.beatrizcazurro.com

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Únete a la conversación 6 comentarios

  • Ana Paniagua dice:

    Después de un año y medio escribiendo mi blog, justo hace unos días que tomé una decisión valiente y creo que acertada. Apostar por vivir a mí manera. Un impulso que venía marcándome los latidos de mi corazón y que no me había atrevido a escuchar. Desde entonces, todo son señales de que he tomado el camino correcto. Tu post es una más de ellas. Así que gracias!

    • Cuánto me alegro de que este post sea una más de esas señales. Cuando se está listo para verlas ya no hay marcha atrás. Las decisiones, cuando son conscientes y honestas con uno mismo, siempre son acertadas. Muchísima suerte, seguro que te va genial.

  • Qué artículo tan bueno Beatriz. Yo he tenido miedo a muchas cosas en mi vida y a emprender se lo sigo teniendo. Pero ahora en lugar de huir de él, le permito que me acompañe en mi camino. Y a la hora de tomar decisiones, le hago más caso a mi instinto y a mi estómago que al miedo.

    Emprender está a la orden del día. Hoy es casi una moda. Y hay que pensarlo mucho y trabajar mucho, también, para crear algo lo suficientemente sólido como para lanzarse. Pero si realmente es algo que te hace feliz, pienso que se encuentra la manera. Al menos yo estoy en eso. Y al igual que Ana Paniagua, tomando decisiones que en otro tiempo no me hubiera atrevido. Pero en las que confío para poder hacer mi propio camino.

    Un abrazo.

  • Me alegra que te haya gustado el artículo Nazareth, y también me alegro mucho por ti, por que hayas aprendido a caminar junto a tu miedo. Lo de emprender cada uno a su ritmo, ya vendrá si vas dando pasos de forma consciente como hasta ahora. Gracias por compartir tu experiencia

    Un abrazo!

  • Amaya dice:

    Hola Beatriz,

    Hoy justo hablaba con un grupo de personas sobre este tema. Una de ellas lanzaba la pregunta de qué herramientas utilizábamos para enfrentarnos a nuestros miedos y yo siempre digo que utilizo el filtro del estómago. Si hay algo que me “mueve las tripas” lo tengo claro, tengo que ir a por ello. Me gusta ver el miedo precisamente como una señal de cambio y el cambio como oportunidad, así que, casi seguro, voy a aprender algo ¿por qué pararme cuando la intuición me dice lo contrario?

    Un abrazo

    • Hola Amaya,

      Eso es porque tú tienes contacto con tu intuición. Desgraciadamente mucha gente lo ha perdido, y tomar cualquier decisión sin escuchar a la intuición es infinitamente más difícil. Esas “tripas” que tú dices, saben mucho!
      Muchísima suerte con todo y mil gracias por compartir.

      Un abrazo

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